Los talibanes celebran la retirada de EEUU: "Nuestros 20 años de sacrificio funcionaron"
- Equipo de HolaSalta!

- 30 ago 2021
- 3 Min. de lectura
Cuando el avión con el último militar estadounidense a bordo desapareció del horizonte en Kabul, la capital de Afganistán, milicianos talibanes comenzaron hoy a disparar tiros al aire en señal del festejo y marcaron el fin de 20 años de dominio armado norteamericano en el país.

"Los últimos cinco aviones se fueron, ¡se terminó! No puedo expresar mi felicidad con palabras...Nuestros 20 años de sacrificio funcionaron", celebró después de la medianoche local Hemad Sherzad, un miliciano talibán que controlaba la seguridad del aeropuerto internacional de Kabul, desde donde Estados Unidos dirigió, entre el caos y la desesperación, la evacuación de más de 100.000 ciudadanos de su país, de sus aliados y afganos en las últimas dos semanas. De fondo, los disparos celebratorios del movimiento islamista marcaron el histórico momento, que se adelantó un día a la fecha establecida por el presidente estadounidense Joe Biden: el 31 de agosto. Probablemente para no estar otro día más expuestos a un atentado del Estado Islámico, como el que mató a más de 100 personas -incluidos 13 militares norteamericanos- el jueves pasado o como el que sacudió las cercanías del aeropuerto hoy de nuevo, pero sin provocar víctimas. "Los soldados estadounidenses dejaron el aeropuerto de Kabul y nuestra nación consiguió su independencia completa", celebró también el vocero del movimiento talibán, Zabihullah Mujahid, según la cadena de noticias CNN, una vez que tomaron control de toda la zona, la última que había quedado en manos del Ejército estadounidense, luego que los islamistas irrumpieran en la capital y tomaran sin disparar un tiro el control de la ciudad y del Gobierno nacional, hace dos semanas. A partir de ahora, los talibanes -que gobernaron el país entre 1996 y 2001, cuando fueron derrocados por una invasión estadounidense- controlan todo el territorio afgano, excepto por la zona montañosa y el valle de la provincia de Panjshir, al noreste de Kabul, donde se fueron concentrando exfuncionarios del Gobierno derrocado este mes, exseñores de la guerra del conflicto civil de la primera mitad de los 90 en el que nacieron los talibanes y otras personas que se niegan a aceptar el nuevo poder islamista. La cúpula talibán ya envió cientos de milicianos a recuperar esa zona y no está claro cuántas armas y hombres poseen la llamada resistencia para enfrentar a los islamistas en un combate abierto. Al anunciar que se había completado la retirada 24 horas antes de lo previsto, el general del Comando Central estadounidense, a cargo de Afganistán, Frank McKenzie, contó a la prensa que desde la toma del poder de Kabul, el 14 pasado, la cúpula talibán coordinó con ellos para habilitar las evacuaciones y se comportó de una manera "muy pragmática y muy seria". Mientras Estados Unidos y sus aliados discuten cómo seguir frente a la nueva Afganistán controlada por los talibanes, esta milicia islamista tiene varios desafíos urgentes: formar un Gobierno "inclusivo", como prometieron; resolver el potencial conflicto con los sectores armados que prometen resistir en Panjshir, combatir al Estado Islámico y, finalmente, enfrentar la terrible situación económica y humanitaria, que se profundizó con los combates de los últimos tiempos y su ascenso al poder. Horas antes de que Estados Unidos sorprendiera anunciando el final de su retirada militar, los talibanes ya habían comenzado a avanzar en uno de estos desafíos. La nueva cúpula en el poder exigió que los atentados del Estado Islámico de Khorasan (EI-K), el nombre formal de la rama de la milicia en Afganistán, cesen una vez que los norteamericanos y todas las tropas extranjeras se vayan. "Esperamos que los afganos bajo influencia del EI (...) abandonen sus operaciones en cuanto vean que se pone en marcha un Gobierno islámico con la salida de las potencias extranjeras", aseguró el vocero Mujahid, en una entrevista concedida a la agencia de noticias AFP. "Si crean una situación de guerra y continúan con sus operaciones, el Gobierno islámico (...) se ocupará de ellos", advirtió el líder talibán. El problema es que la retirada estadounidense podría no ser suficiente para este grupo extremista: el EI-K no solo se oponía a la presencia de las tropas occidentales en Afganistán, sino también a las aspiraciones de Gobierno de los talibanes. Y los talibanes temen que un EI-K activo en el país podría ser utilizado como excusa de Estados Unidos y sus aliados para reiniciar una campaña de bombardeos aéreos u operaciones de asesinatos selectivos como realizan en otras partes del mundo, incluida la vecina Pakistán, un aliado de Washington donde los talibanes recibieron refugio durante estos últimos 20 años.


































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