El regreso de Felipe Izcaray para una gala marcada por la emoción y la identidad local
- Fernando Nahim Mora
- hace 9 horas
- 2 Min. de lectura
Con la dirección del maestro fundador, la Orquesta Sinfónica de Salta celebró un nuevo aniversario con un repertorio que unió lo clásico y lo popular en una noche inolvidable. El programa incluyó obras de Rimski-Kórsakov y un emotivo homenaje al repertorio latinoamericano.

La Orquesta Sinfónica de Salta celebró sus 25 años de trayectoria con una gala aniversario en el Teatro Provincial Juan Carlos Saravia, en una noche que representó un reencuentro profundo con sus raíces y los salteños. Bajo la dirección del maestro fundador y director honorario, Felipe Izcaray , el organismo provincial recorrió un programa que reflejó la identidad construida a lo largo de un cuarto de siglo, marcando un hito en la agenda cultural de la provincia. Durante la velada, el secretario de Cultura de la Provincia, Diego Ashur Mas , destacó la importancia de este aniversario y remarcó que la orquesta ha mantenido un vínculo constante con el territorio durante el último año, recorriendo municipios como Tartagal, Orán, como así también Rosario de Lerma y diversos escenarios en la ciudad de Salta. Asimismo, subrayó el lujo que significa contar con la presencia de Izcaray y agradeció el acompañamiento de los salteños y del gobernador a las instituciones de música y danza, como el Ballet de la Provincia y el Ballet Folklórico.
El programa se inició con la suite sinfónica Scheherezade, de Nikolai Rimski-Kórsakov. La interpretación alcanzó un momento de especial delicadeza hacia el final de la obra, donde el primer violín se destacó en una ejecución que dialogó con una orquesta que sonó fina y equilibrada, transportando a la audiencia a través de los relatos de las mil y una noches. Esta pieza fundamental del repertorio académico es una de las obras predilectas del maestro Izcaray y sirvió de antesala para las sorpresas de la noche, que giraron hacia la música latinoamericana. En un momento de cercanía con los asistentes, una de las integrantes de la orquesta se dirigió al público para reflexionar sobre los orígenes y el destino del conjunto. Sostuvo que, más allá de la técnica, la intención de la gala era tocar con el corazón para honrar un fragmento valioso de la historia de Salta, invitando a la audiencia a reconocerse en esa trayectoria compartida. Por su parte, el maestro Izcaray recordó con afecto los inicios de la formación, mencionando incluso aquella primera presentación informal en un boliche cercano al Mercado Artesanal, una anécdota que contrastó con el prestigio actual del organismo.
La segunda parte de la gala integró el Danzón N°2 de Arturo Márquez y una selección de zambas de Gustavo «Cuchi» Leguizamón, Zamba del Carnaval y Balderrama. Estas últimas contaron con arreglos del propio Izcaray y de un músico venezolano, consolidando ese puente cultural que el director ha tendido entre ambas naciones. Al recordar al Cuchi, el director expresó su admiración por el compositor salteño, cuya obra considera fundamental para la identidad musical de la región. El cierre de la función derivó en una ovación prolongada que se extendió por varios minutos. En el escenario se percibió una complicidad colectiva entre los músicos, el director y el público, en un clima festivo que pareció sintetizar la experiencia acumulada en escenarios nacionales e internacionales durante estas dos décadas y media.
































Comentarios