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Los antecedentes que no hablan bien de los policías acusados de la muerte de Gallardo

La planilla prontuarial de los detenidos es llamativa.


Alicia Salas, madre de Cristian Gallardo. Fuente: El Tribuno

La división antecedentes policiales envió a la Justicia la planilla prontuarial de los imputados. La división carátula al delito contra Cristian Ezequiel Gallardo como vejaciones calificadas, privación ilegítima de la libertad y supuesto homicidio simple.


  • Ricardo Ezequiel López: violencia familiar

  • Ricardo José Antonio Llaves: vejaciones agravadas por el uso de violencia y homicidio simple.

  • Lucas Maximiliano Ozuna no tenía antecedentes violentos hasta el homicidio simple sobre Gallardo, indica el informe.

  • Jorge Antonio Olea: vejaciones agravadas por uso de violencia; lesiones graves, en varios hechos en concurso real y el último cargo homicidio simple.


Excesos e historia penal

La tortura ha sido vinculada como neto instrumento de adoctrinamiento social e imposición ideológica, como medio de sometimiento colectivo demostrativo de poderío colonial y de conquista o ha funcionado a modo de eje central del procedimiento penal, sea como medio para obtener elementos de prueba o bien como modalidad punitiva en sí misma.


Ya la Constitución de 1853 incorporó en su artículo 18 la cláusula de abolición "de toda especie de tormento y los azotes". La Asamblea del Año 1813 había erradicado formalmente la esclavitud, prohibido la tortura en el proceso penal y mandado a inutilizar sus instrumentos.


“La verdad, sería justo”

Alicia Salas, madre del malogrado joven, dijo anoche que cree en la fiscal Luján Sodero pero que no puede aceptar por todo lo que ya sabe sobre el caso que esto pueda quedar como algo no querido o accidental. 


“Yo hablé con los testigos, conozco bien las cosas y sé que Cristian murió por los golpes recibidos. Sí, la fiscal me dijo que fue un paro cardiorrespiratorio causado por tal o cual cosa, pero para mí, para toda mi familia lo mataron los golpes. Mi hijo era un joven sano, fuerte, con 23 años. A esa edad un paro cardiorrespiratorio no es imposible, pero sí puede ser inducido. Él estaba trasnochado, se defendió hasta quedar exhausto y cuando perdió fuerzas lo introdujeron al furgón. Me duele a mí cada golpe que recibió, por eso no acepto que parezca un accidente”.

HolaSalta