La estimulación temprana y el acompañamiento social favorecen a personas con Síndrome de Down
- Fernando Nahim Mora
- hace 23 horas
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Esta condición se puede detectar durante el embarazo, mediante una ecografía fetal que permite visualizar anomalías cromosómicas. No es considerada una enfermedad, aunque incide en la salud integral y el desarrollo.

El 21 de marzo ha sido establecido como Día Mundial de las Personas con Síndrome de Down. En el 2011, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), instituyó la fecha con la finalidad de generar mayor conciencia sobre el tema y recordar la dignidad inherente, la valía y las contribuciones a la sociedad de las personas con esta condición, que se considera de discapacidad intelectual.
Asimismo, se resalta la importancia de la autonomía e independencia individual de estas personas, en particular la libertad de tomar sus propias decisiones.
El síndrome de Down es una alteración genética discapacitante, dentro del tipo de discapacidad intelectual, pero no se considera una enfermedad.
El Ministerio de Salud Pública insta a la sociedad a informarse sobre este tema, para promover la inclusión y respetar las diferencias.
Según datos del Registro Nacional de Anomalías Congénitas, cada año nacen en la Argentina alrededor de 120 niños con síndrome de Down, lo que representa una prevalencia de 17 por cada 10 mil nacimientos.
Alteración genética
El síndrome de Down es una alteración genética que puede detectarse durante el embarazo, a través de una ecografía específica que debe realizarse en la semana 12 de gestación. Esta ecografía permite detectar anomalías cromosómicas que indican la presencia del trastorno.
La ONU afirma que “el síndrome de Down siempre ha formado parte de la condición humana, existe en todas las regiones del mundo y habitualmente tiene efectos variables en los estilos de aprendizaje, las características físicas o la salud”.
También sostiene que “el acceso adecuado a la atención de la salud, a los programas de intervención temprana y a la enseñanza inclusiva, así como la investigación adecuada, son vitales para el crecimiento y el desarrollo de la persona”.
Características
Las personas con síndrome de Down presentan una apariencia física típica, un grado variable de discapacidad cognitiva e intelectual, problemas respiratorios, cardíacos y de la glándula tiroides.
También hay retraso en el desarrollo, diversos grados de vulnerabilidad en la salud integral y efectos variables en los estilos de aprendizaje.
El trastorno suele ocasionar problemas de salud en general, pero los avances médicos y sociales han conseguido mejorar la calidad de vida. El trabajo médico y de otras disciplinas, y el apoyo y acompañamiento familiar en edades tempranas favorecen la calidad de vida de las personas con síndrome de Down.
Estimulación e inclusión
Es importante la estimulación desde los primeros años de vida, no sólo desde lo sanitario, sino también en lo educativo y social, a fin de potenciar las habilidades personales y desarrollar la autonomía para la vida adulta.
El trabajo médico y parental a edad temprana favorece la calidad de vida y la salud de quienes viven con síndrome de Down. Es importante atender las necesidades sanitarias con chequeos regulares para vigilar el desarrollo físico y mental, como también intervenciones de fisioterapia y educación especial inclusiva.
Además de los servicios del sistema público de salud, existen instituciones que trabajan con métodos interdisciplinarios para estimular el desarrollo cognitivo e intelectual y favorecer la inclusión social.
Una persona con síndrome de Down es, como todo ciudadano, un sujeto de derecho. Deben respetarse sus tiempos e intereses personales y garantizar la participación efectiva y significativa sobre los asuntos relacionados con su vida o las cuestiones atinentes a su individualidad.
































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