Juicio por jurado en Orán: Comenzó el juicio por el brutal homicidio de Ricardo Erva
- Equipo de HolaSalta!

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Este martes 28, luego de seleccionar a los 12 miembros del jurado y los 4 suplentes, se dio lugar a los alegatos iniciales de la Fiscalía y la Defensa. Durante la jornada se recibió la declaración de 13 testigos citados.

Los fiscales penales María Soledad Filtrin y Santiago López Soto, junto al secretario relator de la Procuración General, Aldo Saravia, en Unidad Fiscal, representan al Ministerio Público Fiscal en la audiencia de debate bajo la modalidad de juicio por jurado, contra Héctor René Aparicio, acusado de homicidio calificado por alevosía en perjuicio de Ricardo Erva.
El juez técnico Mario Maldonado, luego de brindar las instrucciones iniciales a los miembros del jurado, dio lugar a la fiscal penal Filtrín Cuezzo para que realice los alegatos iniciales ante el jurado.
En los alegatos iniciales, Filtrín Cuezzo destacó que la víctima y el acusado se conocieron en un contexto de detención en la cárcel federal de General Güemes, donde forjaron una relación de amistad y confianza.
Mantenían contacto por la venta de un vehículo y los días previos al 25 de septiembre de 2024, para lo cual Erva viajó desde Salvador Mazza a Orán, se reunieron para intentar vender una camioneta y al no poder hacerlo, la víctima se decide volver a Salvador Mazza y previamente se dirigió hacia la vivienda de Aparicio.
Ya en el domicilio del acusado, Erva fue atacado por Aparicio con tres golpes con un elemento contundente en la cabeza y un elemento filocortante, con el que le provocó 27 puñaladas en el cuerpo, dos de ellas letales.
La fiscal sostuvo que el imputado actuó sobre seguro, aprovechando una relación de confianza previa con la víctima. La agresión se produjo de manera sorpresiva, anulando toda posibilidad de defensa. “Obró totalmente a traición porque Erva estaba indefenso” aseguró.
Destacó que, para deshacerse del cuerpo, Aparicio cargó a la víctima en una camioneta sobre un cartón que correspondía a una cocina que había comprado, y lo trasladó 15 km por la ruta 5, hasta una zona rural, donde lo arrastró hasta una cortina de árboles, donde dejó abandonado el cuerpo, cubriéndolo con troncos y ramas.
El cuerpo fue encontrado el día 29 de septiembre, con un detalle considerado fundamental, la caja usada para el traslado, que pertenecía al imputado.
“En el camino de la impunidad”, la Fiscal señaló que Aparicio se traslada a Embarcación, donde busca a un amigo que le guarda por dos días el vehículo usado para el traslado, y luego lo vende para saldar sus numerosas deudas. Se mudo de domicilio y se deshizo de su línea telefónica.
Luego fue el turno de la defensa técnica de Aparicio, de hacer sus alegatos iniciales y plantear su teoría del caso ante el Jurado.
Ya en la etapa de producción de prueba, comenzaron las testimoniales con la declaración de un Licenciado en Criminalística, quien con imágenes previamente seleccionadas con acuerdo de las partes, explicó las circunstancias en que fue encontrado el cuerpo, las huellas que llamaron la atención, tales como de arrastre, de un vehículo y que le permitían concluir que el hecho no se produjo en el sitio donde fue dejado.
En este contexto, en el domicilio del acusado se encontró una mancha de sangre, que fue sometida a pericias.
Los siguientes testigos fueron la pareja de Ervas, se refirió a la última vez que lo vio con vida; dos primos del fallecido que coincidieron en que el 25 de septiembre éste debía volver a Salvador Mazza a dejar una camioneta con Aparicio y no supieron nada más de él.
La quinta testigo fue una médica del CIF Orán, quien se refirió a la autopsia realizada al cuerpo de Ervas, y su exposición fue con un soporte de gráficos (sin exhibir imágenes). De esta manera explicó al jurado que presentaba 3 hematomas en en el cráneo, que habrían sido producidas con un elemento duro y contundente. Las describió como lesiones graves y de tamaño considerable y que eran aptas para provocar la pérdida de conocimiento y constató las 27 puñaladas en distintas partes del cuerpo, tres de ellas vitales en la zona torácica. También aclaró que el cuerpo de Ervas no presentaba signos de defensa.
Durante la tarde, declaró un efectivo policial de la Unidad de Investigación UGAP, quien tuvo a su cargo el análisis de comunicaciones y de impactos de antenas entre la víctima y el acusado. Señaló que, durante los tres días previos al homicidio, Erva y Aparicio coincidían en ubicación debido a sus encuentros, y que el 25 de septiembre es la última fecha en la que se registran comunicaciones de la víctima. Indicó que, según el informe, el teléfono de la víctima se dirige hacia la vivienda del imputado y luego no registra más movimientos. Posteriormente, explicó los desplazamientos del celular del acusado, primero hacia el lugar del hallazgo y luego hacia el sitio donde se guardó la camioneta que intentaba vender.
También se refirió a las comunicaciones de la pareja de Aparicio, de las que surge la preocupación existente por las deudas familiares y cómo, repentinamente, estas fueron saldadas, además de la mudanza del domicilio. Mencionó asimismo otros mensajes en los que el acusado señalaba que ya había terminado “el trabajo” y que esperaba cobrar.
Se exhibieron videos extraídos de los teléfonos, en los que se observa la caja de una cocina que luego fue hallada con sangre junto al cuerpo, así como otros registros fílmicos posteriores al hecho, en los que ya no se la visualiza.
Finalmente, el testigo se refirió a un allanamiento realizado en la vivienda donde residía el acusado al momento del hecho, en el que se encontró sangre humana que, según declaró una profesional del Servicio de Biología Molecular del Cuerpo de Investigaciones Fiscales, pertenecía a la víctima.
Otro efectivo policial expuso sobre el relevamiento y análisis de cámaras de seguridad del Sistema de Emergencias 911 realizado. Se exhibieron registros en los que se observa la circulación del acusado junto a la víctima, particularmente el 25 de septiembre. Confirmó además que, en un allanamiento realizado en la nueva residencia del acusado, se secuestró una cocina nueva que coincidía, por numeración y datos de referencia, con la caja hallada en el lugar donde fue abandonado el cuerpo.
Una médica anatomopatóloga del CIF se refirió a su intervención en los análisis complementarios de la autopsia practicada a la víctima y sostuvo que se encontraba con vida al momento de recibir los golpes en la cabeza.
También declararon testigos que compartieron con el acusado momentos previos y posteriores al hecho, quienes se refirieron, entre otros aspectos, a los intentos de venta de la camioneta. Finalmente, prestaron testimonio un testigo que tomó contacto con Aparicio cuando guardó el vehículo entre el 27 y el 29 de septiembre en una cochera, lo acompañó hasta Aguas Blancas —donde lo entregó—, y otro que presenció el paso del rodado por la zona fronteriza.
Finalizados los testimonios previstos para la jornada, se dispuso un cuarto intermedio hasta este miércoles para recibir las últimas declaraciones y dar lugar a los alegatos finales de las partes.
































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